Me refiero en este artículo muy particularmente, a la propiedad sobre las pequeñas parcelas o minifundios y no precisamente a grandes extensiones de tierra. Mi causa está orientada al campesino nativo, raizal, sufrido y verraco que humildemente trabaja y trata de sobrevivir
de los escasos productos que le saca a su pedazo de tierra.
de los escasos productos que le saca a su pedazo de tierra.
Usualmente los gobiernos que han querido incursionar en reformas agrarias, ponen como aspecto central de la misma, el procurar mediante titulación notariada la acreditación de la propiedad y la tenencia de la misma. Pero la realidad es que si bien es cierto, la escrituración les da a sus propietarios campesinos un halo de esperanza, no es suficiente.
Cuando se vive en el campo, como es mi caso y se comparten las experiencias vívidas de los vecinos, uno empieza a entender la miserable vida que el estado y la sociedad Colombiana le han dado a los campesinos del común. Ya en algunos de mis escritos he hablado acerca de las dificultades de ellos para vivir dignamente, que van desde las desastrosas vías de acceso, la inexistente ayuda médica, la imposibilidad de educar a sus hijos, la falta de oportunidades de capacitación y modernización, hasta el abandono estatal y el olvido de la sociedad.
Para puntualizar respecto al tema central de este escrito, quiero ilustrar con un ejemplo real la problemática suscitada cuando se tiene la tierra, pero no se tiene con que trabajarla. Para superar esta situación solo caben dos posibilidades: o el campesino abandona su parcela y busca alternativas de un mejor vivir en otras partes, (lo que consecuentemente termina siendo un desplazamiento forzoso, aunque no violento) o hace mil malabares para acceder a un pequeño crédito; eso sí, indefectiblemente, obligandose a hipotecar su único patrimonio familiar.
Ante esta disyuntiva, lo obvio es que ellos apelen a conseguir un crédito e hipotequen su parcela. Bien, el caso que quiero ilustrar es de un campesino que además de vecino es mi amigo. Resulta que él obtuvo un crédito de $5´000.000 para sembrar unos cultivos en su finca un par de años atras. Lo cual, acorde con su interés particular y experiencia, efectivamente hizo. No obstante, unas severas y extremas condiciones climatológicas le hicieron perder todo su trabajo, todos sus sembradíos y por ende toda su inversión.
Naturalmente, una persona de estas con hijos y esposa, como eje central de la familia, debe afrontar sus responsabilidades de manera honesta y valerosa. Para tal efecto, busca trabajo al jornal para conseguir al menos lo de la alimentación, cosa que es exactamente lo que él hace. Lamentablemente, no siempre hay trabajo todos los días, pues la falta de apoyo en política agraria es de carácter general y afecta a toda la comunidad campesina por igual. Por lo tanto, no siempre una persona de estas consigue trabajar la semana completa. De lo anterior, podemos deducir que a duras penas este señor gana menos de un salario mínimo legal vigente para llevar a su hogar; escasamente cubre lo necesario y básico para alimentar a su familia. Esta situación de trabajo irregular y mal pago (un jornal actualmente es de $20.000 en esta región), no le permite hacer ningún tipo de ahorro para lograr juntar los $600.000 semestrales que debe pagar al banco por el crédito que firmó.
Ante esta cruda realidad, lo único humanamente razonable para estas personas es vender su tierrita y dejar de hacer lo único que durante toda su vida han sabido hacer, para ir a aumentar los cordones de miseria de las ciudades. Vuelvo y descalifico a todos los gobiernos centrales, que al menos en los últimos 70 u 80 años no han sido capaces de hacer nada al respecto. En época electoral aparecen los politicos de turno en estas zonas olvidadas cual ave migratoria, cantan discursos llenos de falsas promesas, como aves migratorias, levantan el vuelo y se van, como aves migratorias. En la mente del campesino, solo queda el recuerdo del engaño, la misma miseria en la que han estado y las porquerías y heces que les dejaron las aves migratorias.
Insisto en la necesidad de emprender una posición seria, honesta y comprometida para desarrollar una verdadera Reforma Agraria que integre al menos siete (7) au ocho (8) aspectos básicos que pueden darle coherencia a una verdadera intención reformista, que le garantice al campesino un vivir más digno. Asuntos como la vivienda, la educación, la infraestructura vial y medios de transporte, atención en salud, tenencia de tierra, mercadeo y créditos especiales, permitirán conservar unos índices de población rural acordes a la demanda de alimentos de las grandes ciudades.
Colombia, así como el resto del mundo, no puede ser ajeno a la realidad y desconocer que año tras año, aumenta vertiginosamente la concentración de población en las grandes ciudades, la cual es producto de una alta tasa de migración campesina que sale a buscar opciones de vida para no morir en el olvido. Esta encrucijada urge la atención de todos.
Uno de estos aspectos que hacen parte de la solución, implica la posibilidad de tener con que trabajar la tierra. Necesitamos entonces que más allá de la tenencia de la tierra, exista una clara política crediticia, debidamente orientada, justa, coherente y supervisada por los entes prestamistas, para que situaciones extremas que impliquen un fracaso en los resultados esperados, eximan al campesino de pagos injustos.

Comentarios
el estado deberia de prestarle mas ayuda a estas personas ya que son los mas discrinados por todos.
MAIRA LUCIA ORTIZ ROJAS
DEISY JULIANA PACHON BELTRAN
Las actuales políticas que el estado genera y orgullosamente promulga, en pro de beneficiar a la población campesina que labra la tierra a pesar de las innumerables dificultades que se le presentan, no es mas que una cortina de humo donde el campesino termina trabajando para pagar el interés y la deuda que adquirió con el banco, la cual no solamente le consume los pocos ingresos generados con su trabajo si no que hasta puede llegar a acabar con lo que ha construido con años de trabajo, si se retrasa o no tiene dinero para las cuotas de interés. Es algo injusto y donde el gobierno no hace lo que debería para beneficiar a quien lo necesita en verdad, un vivo ejemplo de esto fue “agro ingreso seguro” donde deshonrosamente se beneficiaron altas personalidades del país con subsidios que debían ser destinados al agro y al desarrollo de proyectos productivo que en verdad lo necesitaban.
Elkin G. Rodríguez Vásquez
YENNY PATRICIA MARTINEZ
Fabian Andres Gomez
Alix Andrea Aldana Amaya