Durante todo el año 2011, y en especial los meses antes de finalizar oficialmente las campañas electorales de todos los candidatos inscritos a las diferentes alcaldías municipales del país, recuerdo claramente todas las promesas que nos
hicieron y repitieron hasta el cansancio, pero particularmente la propuesta que se refería específicamente al manejo, manutención y cuidado de las vías terciarias de nuestras veredas; que sin lugar a dudas, es y seguirá siendo el punto más crítico de las comunidades que vivimos en la ruralidad, pues el territorio Colombiano es relativamente lluvioso y eso hace que entrar o salir de la finca sea una aventura permanente, difícil y en muchas ocasiones riesgosa. Por eso precisamente, es tan importante para todo el campesinado nacional, que se solucione de manera adecuada y definitiva la problemática de las vías terciarias o veredales y por ende mejorar las condiciones del transporte rural.
hicieron y repitieron hasta el cansancio, pero particularmente la propuesta que se refería específicamente al manejo, manutención y cuidado de las vías terciarias de nuestras veredas; que sin lugar a dudas, es y seguirá siendo el punto más crítico de las comunidades que vivimos en la ruralidad, pues el territorio Colombiano es relativamente lluvioso y eso hace que entrar o salir de la finca sea una aventura permanente, difícil y en muchas ocasiones riesgosa. Por eso precisamente, es tan importante para todo el campesinado nacional, que se solucione de manera adecuada y definitiva la problemática de las vías terciarias o veredales y por ende mejorar las condiciones del transporte rural.
El mejor argumento que esgrimieron cientos de estos pre-candidatos en su momento, fue precisamente recalcar que era indebido e injusto que los campesinos tuviesen que hacer aportes económicos para pagar material o llenar de gasolina las volquetas y demás maquinaria que el municipio eventualmente prestaba para estos menesteres, pues esa es una obligación del estado, ya que el gobierno nacional estableció la Sobretasa a la Gasolina, la cual fue autorizada mediante la Ley 86 de 1989, el artículo 259 de la Ley 223 de 1995, la Ley 488 de 1998, y el artículo 55 de la Ley 788 de 2002. Recursos estos que tienen como destinación especifica el mantenimiento de las vías. El Presidente Santos, en medida acordada con la Federación Colombiana de Municipios, manifestó que a partir del 2012, el Gobierno girará los recursos para vías terciarias y cada municipio asume su responsabilidad por el mantenimiento de sus vías terciarias, para lo cual contarán con el apoyo de los recursos que envía el Gobierno Nacional para ese propósito. Dijo además el presidente Santos “Y queda claro que son los alcaldes los que van a velar por arreglar la carretera aquí, por arreglar la carretera allá, porque además son los que están en permanente contacto con la gente, con las comunidades, con las juntas de acción comunal; son los que reciben la presión, entonces ellos van a ser los responsables de arreglar eso”, señaló el Mandatario.
Con el debido respeto, la pregunta para algunos de ustedes Señores alcaldes, es por qué razón existiendo una ley y unos recursos específicos para la reparación y mantenimiento de las vías terciarias, insisten en continuar con esas viejas prácticas del pasado? Por qué después del mandato presidencial, siguen exigiendo como contraprestación del servicio de reparación de la via (obligatorio además) que la comunidad pague el combustible? Recuerden sus discursos de campaña, no solo decían que dicha práctica era indebida e injusta, sino que no iban a permitir que se siguiera practicando este mal habito.
Conviene que en concurso con los funcionarios encargados de las vías y todos los presidentes de las diferentes Juntas de Acción Comunal de su municipio, realicen reuniones o foros participativos, cuyo resultado arroje un inventario del estado real de las vías, para que puedan estimar las características de los arreglos o reparaciones que se requieran (cunetas, puentes, cajas, arena, cemento, recebo, etc.), y sobre dicha base, se construya un calendario o cronograma de actividades para atender las necesidades reales de la comunidad. Donde además de la fecha de intervención, se precise con exactitud cuántos metros o kilómetros de vía se van a intervenir, que tipo de obras se adelantarán, se estime el costo de inversión para el municipio, cantidad y tipo de maquinaria requerido (incluido el combustible) y el recurso humano necesario para cada obra o trayecto debidamente terminado.
Ustedes tienen una oportunidad de oro, no solo para acabar con esas viejas prácticas politiqueras de hacer favores a dedo, sino para que se luzcan con su comunidad y le devuelvan la esperanza a ese pueblo que lo eligió y puso su fe en usted; esas mismas personas que esperan de su mandatario una gestión decidida para convertir y transformar su municipio.

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Saludos y bendiciones!