La caída en el precio internacional del grano, que a la
fecha es de U$ 1.32 centavos de dólar -de los que U$ 1.07 centavos corresponde
al precio en bolsa y los U$0,25 centavos de dólar restantes a la prima por
calidad del café
colombiano es, el peor precio del café, en el mercado mundial,
en los últimos ocho años. Pero, además, está acompañado de una de las más altas
tasas de revaluación del peso frente al dólar. Y como esas dos variables
-precio internacional y tasa de cambio- definen el precio interno, entonces se
tiene que, por cada arroba, el cafetero está recibiendo –escasamente- $38.500
sin duda, un precio de compra de ruina para los caficultores colombianos. Si no
fuera, por el Paro Cafetero Nacional y por el Paro Agropecuario, que hicieran
los cafeteros y en los que ganaron, con su movilización social, el subsidio PIC
de $16.500 por arroba, la crisis de ingreso que viven sería de proporciones
catastróficas.
Eso explica que hoy, Dignidad Cafetera Nacional, continúe la
lucha que emprendiera en febrero del año pasado. La verdad es que si continúa
cayendo el precio internacional y revaluándose el peso, los cafeteros tendrán
que movilizarse, nuevamente, para exigir el aumento del subsidio PIC sobre la
base se fije un precio de sustentación. Es claro que los especuladores
financieros de las bolsas de Nueva York y Londres tienen postrado el precio
internacional y es claro, también, que las multinacionales hacen una sobre ganancia,
a costillas de los productores cafeteros.
¿Por qué, en una situación como está, el gobierno colombiano
no convoca una cumbre de países productores para enfrentar la situación o, se
dirige a Estados Unidos y la Unión Europea para exigirles un intercambio
comercial justo? ¿Será acaso por los Tratados de Libre Comercio? ¿Será que un
intercambio comercial que beneficie ambas partes está desterrado del comercio
internacional y sometido por tanto a la voluntad de multinacionales y
especuladores de bolsa? ¿Será que debe someterse a los productores de bienes
básicos a la quiebra de su actividad económica, sin importar las implicaciones
sociales para los mismos? ¿Es este el libre comercio que nos va a sacar del
atraso y la pobreza?
También se reúne la XIII asamblea nacional en medio de los
incumplimientos del gobierno a los acuerdos de Pereira y Neiva. De los seis
puntos del pliego el gobierno ha cumplido, en parte, con el pago del PIC. La
insistencia en desconocer, a los productores, la cantidad de café que producen,
con el argumento de que ya “lleno su cupo” o “llego al tope” -en su capacidad
productiva- es rebajar, aún más, el ingreso de los caficultores. El gobierno no
puede desconocer el aumento de la producción, este año, por el ingreso de
millones de árboles a la edad productiva, por un clima muy favorable, por un
mayor control de plagas y un mayor abonamiento de los cafetales. Eso debe
reflejarse en los llamados cupos o topes y debe pagarse, en consecuencia, el
PIC de todo el café producido. Sin que lo anterior signifique no se tengan
controles que permitan evitar el fraude y defender los recursos PIC que son de
los cafeteros.
En cuanto a los otros puntos debe decirse que el gobierno
nacional presento el proyecto de Ley para atender las deudas de los agricultores,
incluidos los cafeteros, pero su contenido no resuelve las peticiones ni lo
acordado en Neiva. Sobre los demás asuntos es claro que el gobierno no avanza
en las negociaciones y pretende burlarse de lo pactado.
Todos estos asuntos llevan a pensar que la XIII asamblea
nacional acoja, acepte, la movilización
propuesta por Dignidad Agropecuaria Colombiana y en la que todos los
agricultores de las diversas “Dignidades” se tomen Bogotá el tres de diciembre.
Son muchas las acciones, democráticas, civilizadas y patrióticas, que deben
adelantarse para lograr condiciones que permitan una caficultura, con precio
justo para el grano, y una agricultura próspera que garantice soberanía
alimentaria para la nación. Ir a Neiva es un compromiso de los dirigentes de
Dignidad Cafetera. Hacerlo es ayudar a decidir cómo habrá de continuar su
lucha.

Comentarios
Así que si estas familias durante 50 o mas años mantuvieron a cuestas la economía del país, no es posible que ahora en la situación tan critica que se encuentra el gremio, el gobierno le de la espalda y deje a la deriva esos millones de campesinos que durante toda su vida han sufrido el abandono del estado. Años atrás al menos vivían modestamente y sustentaban su alimento de las pepas de café que cogían, pero hoy no es viable tener este tipo de cultivo. La pregunta que se le hace al gobierno es que va a pasar con esta casi décima parte de la población Colombiana? Debemos tumbar todo el café y diversificar? si esa es la respuesta, entonces de que va a vivir toda esta población mientras se reemplazan los cultivos? Con que recursos se emprenden nuevos proyectos agrícolas? Quien decide que sembrar? etc, etc...