ALCALDES, A SEMBRAR CAMPESINOS

Para estas elecciones de 2015, quiero invitar a los candidatos inscritos a las diferentes alcaldías, para que quien sea elegido(a) como primera autoridad del municipio, diseñe
estrategias dirigidas a favorecer la población rural, dado que en la mayoría de nuestros municipios, esta representa más del 85% del total de habitantes. Pero no es solo porque sea la mayoría representada, sino por el  sistemático abandono del campo que se viene presentando en los últimos años.

Es cierto que en nuestro país, hemos reconocido el conflicto armado como el culpable directo y de mayor incidencia del desplazamiento de miles de personas hacia las cabeceras municipales y ciudades capitales. Sin embargo, lamentablemente no es solo la guerra que se vive en nuestros campos el único causante de dicho desplazamiento. En mi calidad de habitante de una vereda del municipio de Silvania, soy testigo directo de que el hambre, la falta de condiciones dignas para vivir, la pírrica e inexistente ayuda para invertir en la producción agrícola, la pésima estructura vial, la carencia de una adecuada educación, la ausencia de estímulos o subsidios agrícolas y pecuarios y el absoluto desamparo de las autoridades civiles y municipales, son entre muchos otros factores, lo que hace que nuestros  jóvenes campesinos tengan que emigrar a la ciudad en busca de mejores oportunidades, aun sabiendo las infinitas penalidades que tendrán que soportar.

La realidad del país y especialmente la de casi todos los municipios, es que paulatinamente nos hemos ido quedando sin quien trabaje la tierra. Hay algunas regiones que por fortuna gozan del privilegio de seguir siendo productivas por el denodado y valioso aporte de un puñado de  hombres y mujeres arraigados en pedazos de cordillera o valles, quienes con su cara curtida por el sol y sus manos callosas, se niegan a abandonar el suelo que los vio crecer, y que aun sabiendo que seguirán pasando necesidad y angustia para levantar el sustento diario, no renuncian a lo único que saben hacer.
Pero, es importante estar atentos por lo que ha de pasar cuando estas valerosas personas ya no puedan trabajar por físico cansancio, incapacidad, enfermedad o muerte. Se ha preguntado usted, quien va a asumir las faenas de la parcela o el mantenimiento de la finca? Quien va a arar, sembrar y cosechar? La respuesta es obvia, nadie.  No habrá jóvenes que aprendan y hereden el oficio, así como tampoco hay aliciente que les proponga un futuro atractivo que les permita quedarse.

Asumo candidato que usted sabe que la provisión de alimentos agrícolas hacia las comunidades concentradas en las ciudades aumenta vertiginosamente día tras día, lo que genera paralelamente una alta demanda de los mismos. Indudablemente esta es una excelente oportunidad de negocio para casi todas las regiones con vocación agrícola. No obstante, irónica y paradójicamente, el campo se está desolando. Entonces, que hacer para superar este dilema y crear condiciones favorables de vida a los campesinos? Como aprovechar esta oportunidad y trabajar con ellos, para ellos y la región?


Con el debido respeto, lo invito a cambiar el discurso rayado de campaña  y salir a proponer cambios sustanciales que permitan darle un giro positivo a la vida de estas comunidades, elaborando propuestas concretas y viables, que posibiliten de una parte, frenar de alguna forma este desplazamiento obligado e involuntario, y de otra, aprovechar la riqueza de nuestro suelo para hacer más productiva su región. Ya lo he dicho y escrito varias veces, lo repito y me gustaría que quien llegue a la alcaldía se empodere de esta frase: Tenemos que volver a "sembrar campesinos", es mi consigna y debe ser la consigna de los actuales y futuros gobernantes.

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