A QUIEN GANE LAS ELECCIONES

Justicia es lo que más pedimos y por lo que más abogamos día y noche. Justicia y equidad deberían ser los emblemas de cualquier campaña electoral para alcaldías, gobernacio-
nes o la misma presidencia de la república. No creo que haya un solo habitante del planeta tierra, que no desee tener una vida alegre, tranquila, feliz y sobre todo justa. Como tenemos nuevamente la oportunidad de soñar en esta contienda electoral, estoy absolutamente seguro que todos los habitantes del municipio anhelamos que quien gane las elecciones nos brinde tal posibilidad. Pero para ello, usted amigo elector, debe ser consciente que los requisitos mínimos que el candidato debe tener en su perfil, son el de una persona que conozca las necesidades de su comunidad, cautelosa, prudente, íntegra, honesta, comprometida, seria y responsable, pero sobre todo, temerosa de Dios.

Salimos cada jornada electoral a votar, porque seguimos soñando que quien gane las elecciones ha de ser el hombre o la mujer, que en campaña ofreció hasta lo inimaginable. Cuando en realidad lo que necesitamos es alguien a quien verdaderamente le duelan sus raíces, su tierra, sus costumbres y su gente. Alguien que entre muchas otras cosas, sienta dolor por los demás, que se preocupe por un pago justo de la cosecha recogida como fruto del extenuante trabajo de sus campesinos; que atienda los requerimientos de cientos de niños y niñas  que con dificultad, se movilizan diariamente para ir a estudiar; que defienda la salud oral, visual y corporal de sus habitantes, especialmente los de las veredas. Alguien que comparta la tristeza y la angustia que causa la impotencia de no poder salir a media noche a recibir atención médica de urgencia, porque las maltrechas vías donde vive, no le permiten transitarlas.

Son este tipo de soluciones señores candidatos, las que la población espera de ustedes. No hay necesidad de prometer lo que no se puede cumplir. Simplemente ofrezca y ponga a disposición de la comunidad, toda su capacidad de gestión, su conocimiento, su experiencia laboral y profesional. Pero por sobre todas sus capacidades físicas e intelectuales, déjese guiar por el Señor, que si usted se alinea con El en sus propósitos, le auguro muchos éxitos y bendiciones para usted, su familia y toda la comunidad.

Con alguna frecuencia pienso en como plantear estrategias, formulas o mecanismos de cómo poder cambiar para bien la vida de las personas en todo el mundo, y siempre llego a la misma conclusión. Sólo un gobierno establecido por Dios, que por derecho propio es el ordenador del universo y por ende, el dueño de su creación principal (el hombre), puede dirigirnos de una forma ideal y especial. El único capaz de gobernar con justicia y equidad es el Rey de reyes, aquel que todos necesitamos sin distinción de género, raza o sexo. Así candidato(a) que si usted gana las elecciones para servirle a su pueblo, no se le olvide servirle primero a Él. Permítale que le guie, que more en su corazón, déjelo que dirija su vida, que con seguridad afectará positivamente la suya, la de su familia y por supuesto la de nosotros, sus gobernados.


Usted desde ese cargo, tendrá la mejor oportunidad de su vida para servirle a Dios primeramente, y a toda la comunidad que quiere ayudar. Recuerde que durante meses hizo una ardua campaña en la que adquirió compromisos y cuyo resultado, lo puso allí. Ahora es el momento de cumplir sus promesas. Con usted a la cabeza, entre todos podremos moldear un municipio mejor, en la que podamos convivir pacifica, armoniosa y respetuosamente, acercándonos cada vez más a ese pueblo próspero y amable que deseamos todos. No olvide que mientras no tengamos temor reverencial a Dios, jamás podremos desarrollar genuinos vínculos de honestidad entre nosotros.

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