DEL DERECHO DE IGUALDAD A LA ANARQUIA

Resulta más que asombroso paradójico, ver como un estado que debe gobernar sobre la base de su carta magna, viene aprobando inescrupulosamente una serie de leguleyadas
politiqueras que afectan el mismo propósito de la constitución, causando una erosión sistemática en su estructura, que no solo irrespeta la identidad del país y menosprecia sus valores, sino que nos está llevando paulatinamente a la Anarquía.

El Artículo 13 de la constitución Colombiana dice: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados...” 
Claro que estoy de acuerdo con el contenido del artículo y soy un convencido de las libertades, derechos y oportunidades para todos, sobre todo en su comienzo cuando dice: todas las personas NACEN libres e iguales ante la ley… El problema comienza después de que nacemos y crecemos, pues dejamos de ser libres y pasamos a ser desiguales.

Por eso antes de aplicar la ley, el estado debe claramente demarcar el alcance de la misma y dimensionar el valor y el efecto que eventualmente, esta vaya a tener en la comunidad. Me explico. Nunca ha habido, hay o habrá una ley justa establecida por el hombre; eso está demostrado. Por ello es imprescindible que cada ley sea definida de acuerdo a la propia idiosincrasia nacional y a su identidad cultural en la que se va aplicar y no al contrario. Es ilógico e insostenible jurídicamente, que cada vez que se cree un grupo minoritario de personas con alguna afinidad de género, raza, origen, lengua o religión, el estado deba otorgarles la razón, vulnerando precisamente los derechos de las mayorías.

Son muchas las atrocidades que lesionan el buen vivir de las mayorías en este país, pero quiero referirme a un caso insólito que fue noticia recientemente. Un grupo de ateos en Pereira está dando la pelea en tribunales para que algunas capillas católicas ubicadas en el aeropuerto, el hospital y algunos otros sitios populares, sean retiradas; argumentando que dichos sitios están “invadiendo el espacio público” y se supone que ese pequeño espacio ocupado por dichas capillas es para todo el mundo. Así que sin entrar en más detalles, estas personas amparadas en la misma constitución están en todo su derecho. La pregunta es, si en términos porcentuales el 1% de ateos de este país, pueden hacer esto contra el 99% de personas restantes? Si es así, entonces de que igualdad habla la tan manoseada y contradictoria constitución nacional? Que es exactamente lo que defiende?

En lista de espera existen más casos extravagantes haciendo fila y esperando respuesta positiva. Por ejemplo el personaje que construyó un templo para adoración del diablo. Déjeme decirle, que de acuerdo con la ley, ese señor está en todo su derecho, ya que los argumentos son los mismos que esgrimieron los ateos y las parejas del mismo sexo para aprobar el matrimonio gay. No se sorprenda con las muchas otras peticiones insólitas que comenzaremos a ver en los noticieros, pues aquí en esta ultrajada sociedad ganó la anarquía, porque no solo perdimos los principios y los valores morales, sino que no hay respeto por nada ni por nadie, y así nadie puede gobernar.

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