LA FELICIDAD DE LOS COLOMBIANOS

Por varios años consecutivos, Colombia se ha ubicado los primeros puestos como el país más feliz del mundo, según el Barómetro Global de Felicidad y Esperanza. Estudios,
realizados en más de 65 países por la red Mundial de Empresas Independientes de Investigación de Mercados, revelaron que el 86% de los colombianos consultados se declaró feliz y solo el 2% dijo ser infeliz. Y el 11% afirmó no ser ni lo uno ni lo otro. El 58% de los encuestados aseguraron que “no cambiarían a Colombia como país de residencia”.

Sobre esta afirmación tan categórica siempre me he preguntado: ¿Por qué esta Colombia con una violencia casi irracional y encarnada por más de 60 años se declara así mismo como un país feliz? ¿Cómo hacemos los más de 47 millones de conciudadanos para  clasificarnos y sostenernos  en esa primera posición? ¿Cómo es qué un país donde mueren violentamente cientos al mes,  donde se roba, extorsiona, ultraja y se violan los derechos humanos, puede vivir alegre? ¿Cómo hace esta sociedad para acostumbrarse a vivir en manos del hampa, del abuso de autoridad y de políticos corruptos, para salir a responder una encuesta y decir que vive feliz bajo esas condiciones? Yo, honestamente no logro entenderlo.

Estoy seguro que el país si siente mucho dolor de patria por toda la desgracia que lo agobia. He llegado también a la conclusión de que para soportarlo con relativa indiferencia, nos mantienen como hipnotizados en medio de noticias fútiles, vanidades insulsas, telenovelas de cuarta, realities inmorales, películas o seriados poco constructivos, partidos de fútbol y otros programas donde se crean ilusiones pasajeras y hasta ídolos de barro, que los medios de comunicación, en especial la televisión nos construyen para mantener la gente en ese estado de aletargamiento, mientras los deshonestos hacen de las suyas. Como si  fuera poco, a lo largo de este paraíso terrenal, como lo reconocemos algunos por su infinita riqueza, existen cerca de 1100 municipios donde se celebra como mínimo una fiesta al año en cada uno de ellos, donde la cerveza y el aguardiente, se pasean por toda la geografía nacional actuando como la anestesia ideal para aliviar el dolor de la tragedia,  embrutecer la mente y al mismo tiempo "subir el ánimo" para gritar que somos felices. Si esta es la verdadera felicidad que buscamos, creo que nunca nos van a desbancar y seremos los reyes eternos ocupando los primeros lugares.

Colombia ocupa el puesto número 78 en el ranking de pobreza a nivel mundial de 187 naciones a las que se les aplicó dicho estudio, que entregó las Naciones Unidas a través del DANE. En este se reveló que el país más rico del mundo es Noruega, mientras que el más pobre es el Congo. El estudio indicó que nuestro país, entre los de América Latina, es uno de los más pobres superado por Venezuela y Cuba que ocupan los puestos 73 y 51 respectivamente.
Si lo que queremos es salir de la pobreza, debemos dejar de engañarnos y enfilar todas nuestras capacidades a cambiar la percepción global sobre nosotros. Es mejor no figurar entre los 5 más felices del mundo y los 78 más pobres, y esforzarnos preferiblemente por invertir esta relación. Que bueno que nuestros municipios pudieran salir de esa hipnosis colectiva y aprovecharan el talento de sus gentes, la energía y guapeza de sus campesinos y volcaran toda su capacidad hacia una productividad regional y nacional, que nos permita, no solo  marcar la diferencia con respecto al resto de países latinos, sino que sea el líder que marque la pauta a nivel mundial. No dudo que tenemos las condiciones, el recurso y la gente, para ser la despensa agrícola del mundo, pues tenemos la fortuna de vivir en una tierra altamente productiva y bendecida por el agua.


En el evento que lográsemos dicha transformación, podríamos demostrarnos a nosotros mismos y al mundo, que un pueblo que despertó del aletargamiento colectivo, explotó debidamente sus recursos naturales, superó sus propios retos y mejoró su calidad de vida, pasó a ser, ahora sí,  sin tanta miseria y pobreza, el país más feliz del mundo.

Comentarios