BARCOLOMBIA SE NOS HUNDE ¡S.O.S!

Es evidente que los resultados del comportamiento social en nuestro país, son una clara muestra del desorden gubernamental reflejado en desobediencia civil, falta de autoridad, irrespeto a la justicia, zonas geográficas anárquicas y corrupción desbordada.
Con semejante radiografía, conviene entonces que de manera urgente e imperativa, la población se organice y manifieste de forma enérgica y vehemente su inconformismo, para que no lo exponga más como quejas pasajeras y sin eco en el whatsapp, en el Facebook o en las demás redes sociales, sino que plantee asertiva y seriamente soluciones viables, antes de que este barco llamado Colombia naufrague con todos nosotros adentro, sin haber tenido la oportunidad de ponernos un salvavidas.

El trágico momento por el que atraviesa barcolombia, ha sido causado por el manejo inadecuado de capitanes, que junto con tripulaciones carentes de habilidades, han hecho que nosotros, todos los pasajeros de esta “la embarcación más feliz del mundo”, empecemos a ahogarnos en una crisis social, económica y política sin retorno. Y a menos que lancemos una voz de auxilio en este mismo instante, el desenlace será catastrófico. Dicho S.O.S., implica entender que no podemos seguir navegando con prácticamente la misma tripulación de los últimos 40 o 50 años; pues está más que demostrada su incapacidad para timonear adecuadamente el barco. Peor aún, el hecho de llegar a embarcarse cada cuatrienio bajo el aval de sus partidos políticos, les ha permitido precisamente “repartir” el combustible (presupuesto de la nación) a su antojo y consumirlo como les de la gana, sin lograr una meta clara y definida, cómo funcionan las rutas aéreas o marítimas, públicas o privadas de todo el mundo, para alcanzar sus objetivos de viaje.

A un año de volver a zarpar, aparecerá nuevamente la tripulación muy dispuesta a seguir timoneando el barco al lado de su nuevo capitán, que con toda seguridad ya estuvo en alguno de los puestos de mando. Esté seguro que la mayoría de dichos navegantes llegarán luciendo coloridas camisetas sin importarles el color; eso sí, dispuestos a intercambiar de posiciones, en especial los de la sala de máquinas: senado, cámara, ministerios, tribunales, fiscalía, contraloría, gobernaciones y alcaldías... Así que ya sabe amigo pasajero que vienen para nuestra desgracia otros 4 u 8 años de viaje en la misma embarcación, con los mismos capitanes y tripulantes de los que la experiencia ya nos enseñó, no nos llevarán a ningún puerto.

Le pregunto si quiere seguir viajando en la misma clase, con los mínimos beneficios y con la seguridad de que nunca llegará a ningún destino? O si prefiere tomar los correctivos del caso con los demás conciudadanos y sentarnos a buscar objetivamente como elegir tripulantes capacitados y un timonel serio, idóneo y comprometido, cuya carta de navegación sea clara, coherente, sensata y alcanzable. Pero sobre todo, que tanto capitán como tripulación sean personas de fiar, con virtudes tales como honestidad, valentía, fortaleza, sacrificio, esperanza, tolerancia y gratitud, que se gocen en la alegría y la satisfacción que da el servir, sin esperar nada a cambio. Personas que comprendan que llegar a tan dignos cargos de autoridad, donde miles de personas han depositado su confianza en ellos, les brinda una excelente oportunidad para su crecimiento personal, pero sobre todo para su crecimiento espiritual.

Si no los encontramos antes del zarpe, entonces paremos el barco, votemos en blanco y busquemos con diligencia alternativas para no embarcarnos a un nuevo e inminente naufragio. El voto en blanco expresa una oposición, un repudio, una manera de expresar la inconformidad de lo que está pasando con los candidatos o con los programas. Me niego a creer que en una población proyectada según el DANE al día de hoy estimada en 49317796 habitantes, no encontremos un millar de ellos con esos atributos, que corresponde a tan solo un 0,002%. Es cuestión de actuar, dejar de quejarnos, corregir nuestros errores por depositar una confianza inmerecida y pretender un futuro mas promisorio.

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