Si
realmente el país quiere ganar la lucha contra el narcotráfico, debe paradójicamente
atacarlo con un remedio de su misma naturaleza, al estilo suero antiofídico. Dicho
remedio es FENALCOMA. Se trata de la creación de la Federación Nacional de
Cultivadores de Coca, Marihuana y Amapola, una entidad con presencia nacional
que acopie la producción de estos cultivos, pague un precio más justo que el
que reciben nuestros campesinos hoy en día y los exporte en crudo a los países consumidores
para que estos a su vez controlen dicha materia prima, bien sea que la
destruyan o la transformen para suplir sus demandas internas.
De entrada la propuesta suena un poco descabellada y hasta irresponsable,
pero analizada con cabeza fría no es tan utópica, puesto que está llena de
beneficios para todos los actores enredados en esta maraña, en especial para el
gobierno Colombiano y los intereses gringos. En primer lugar la idea es que al
legalizar dichos cultivos y bajo la premisa de que exista un acopiador, estos
tiendan a bajar de precio a corto plazo por ley de oferta y demanda. Pero sin
duda alguna los mayores beneficios para Colombia, se verán reflejados en una
notable disminución de los gastos policiales y militares destinados a su
control, los cuales ha quedado demostrado por décadas que han sido ineficaces, además
de ineficientes y costosos. Paralelamente, no solo disminuirán la pérdida de
vidas generadas en ese conflicto, sino que como efecto directo mermará la
violencia y el sicariato derivados de esas guerras intestinas, lo que automáticamente
reducirá la población carcelaria y el hacinamiento. Por ende, habrá descongestión
significativa en fiscalías y juzgados y lo más importante, se acabarán los
focos principales de financiamiento de los grupos al margen de la ley, que no
solo controlan los cultivos sino también la producción y comercialización de narcóticos,
cuya consecuencia inmediata es el contrabando de armas y el blanqueo de dinero ilícito.
Pienso que esta negociación debe darse en un acuerdo bilateral con EEUU
en el marco del TLC, para que este último controle la producción y comercialización
doméstica e internacional de las drogas derivadas de estos insumos, pues además
de los estimulantes alucinógenos, sabemos que muchos medicamentos utilizados
por la industria farmacéutica mundial, utilizan el mismo principio activo proveniente
de la materia prima que eventualmente pueda proveer FENALCOMA.
Así que los Norteamericanos en lugar de invertir millones de dólares en
Colombia y en su país para frenar esta problemática social, deben canalizar
esos recursos en educar a su población de los efectos nocivos y dañinos que genera
el consumo de drogas alucinógenas en el individuo, la familia y la sociedad. Adicionalmente,
le pone fin a la fuga de dólares por culpa de este negocio, que es realmente lo
que más les duele. Que se pongan serios y acaben ya con la doble moral que mantienen
en torno al tema, pues que diferencia hay con el tabaco, el alcohol y la
marihuana que hoy en día expenden libremente en la mayoría de los estados de la
confederación Americana? Ninguno!
.
Es hora de aceptar que la guerra contra este flagelo, cada vez está más
lejos de ser aniquilada, y por el contrario se expande como una plaga por todo
el mundo. Por lo cual insisto, necesitamos un remedio tan eficaz, como el utilizado
para las mordeduras de serpiente que salen de su propia especie. Ahí les dejo
la reflexión, aunque esto amerita un estudio más profundo bajo un enfoque
sistémico serio, en el cual se puedan visualizar todos los actores
(subsistemas), su interacción y su entorno. En lo personal no apruebo el
consumo de ningún tipo de droga o bebidas narcóticas o alucinógenas, incluidos
el tabaco y el alcohol, por muy normal que parezcan.

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