Pareciera que fue apenas ayer que nombramos gobernador, alcalde, diputados
y concejales, pero la realidad es que estamos a menos de 2 semanas de volver a
elegir los nuevos mandatarios, diputados y concejales, que regirán los destinos
de los más de 1200 municipios y 28 gobernaciones colombianas durante el próximo
cuatrienio y muchos de los electores no tienen clara su preferencia de voto. Mas
confusión surge ahora, cuando algunos de ellos, armados con una terrible
estrategia de desacreditación de unos bandos contra otros, los actuales
políticos (que no merecen estar allí) con la intención fija de hacerse al
poder, desprestigian a sus contendores electorales a punta de calumnias, falsos
testimonios o mentiras construidas, con el único fin de quitarlos de su camino
a como dé lugar. Resultado de toda esta porquería, se refleja en la comunidad
en general y en la desinformación que se genera en aquellos que piensan votar en
particular. Unas campañas publicitarias entretejidas con comentarios
maliciosos, ociosos y dañinos contra la contra parte, no solo causan un daño
moral a quien sufre la afrenta, sino a toda la comunidad, pues terminarán confundidos
depositando su voto de confianza en un personaje que, de acuerdo a su proceder,
deja mucha duda al respecto de sus cualidades personales, sus principios éticos
y sus valores morales.
No es así como se debe hacer una campaña, la forma más sana,
transparente y sensata, es que todo el mundo conozca el programa de gobierno de los candidatos
y de este modo, usted amigo elector pueda formarse un criterio personal y de
primera mano con respecto a lo que le ofrecen. Así cuando asista a las reuniones
que promuevan los diferentes aspirantes, escuche con atención que esas intervenciones
se hagan sin politiquería, que el discurso no tenga como fundamento el oprobio,
la injuria, la calumnia, ni el señalamiento de ningún tipo hacia otro de los
candidatos, así como tampoco enfrascarse en juzgamientos que le puedan caber a
la actual administración.
Desde
esta esquina, quiero exhortar a los candidatos a que no pierdan de vista que
por encima de todos hay un Dios, que todo lo ve y todo lo sabe. Que nuestro
paso por la tierra es corto y que al final del juego, habrá un juicio
definitivo del cual nadie puede escapar. Somos simples carnales, no te creas
tan grande y suficiente, ¡Aterriza!
Como
dice el Salmista:
“¿Por
qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño. Amaste el mal más
que el bien, la mentira más que la verdad. Has amado toda suerte de palabras
perniciosas engañosa lengua. Por tanto, Dios te destruirá para siempre, te
asolará y arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los
vivientes…”
Todos
soñamos con un municipio y un departamento mejor. Pero si usted está pensando
en un beneficio personal, bájese del bus y deje que otro lo haga. Entienda futuro gobernador(a), alcalde(sa),
diputado(a) y concejal(a), que lo menos que esperamos todos es que usted haga
una gestión transparente, diáfana, equitativa y ajustada a las realidades de la
población y de la región. Sin componendas politiqueras, sin revanchismos y
sobre todo con equidad. No olvide que cualidades como la honradez, la bondad,
la compasión y el altruismo se valoran en todas partes y a la mayoría de
nosotros sus electores nos resultan supremamente atrayentes. Gócese en la
alegría y la satisfacción que da el servir, sin esperar nada a cambio.
Comprenda que llegar a un cargo de autoridad, donde miles de personas han
depositado su confianza en usted, le brinda una excelente oportunidad para su
crecimiento personal, pero sobre todo para su crecimiento espiritual.

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